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El manejo manual de materiales es donde el cuerpo sufre más desgaste, y donde las evaluaciones ergonómicas suelen quedarse cortas. El transporte y almacenamiento tienen la tasa de incidencia de trastornos musculoesqueléticos (TME) más alta de cualquier industria del sector privado, con 77.1 casos por cada 10,000 trabajadores de tiempo completo. Además, los "trabajadores de carga, existencias y movimiento de materiales" son la ocupación con mayor número de lesiones en los EE. UU. (Oficina de Estadísticas Laborales). Los TME representan aproximadamente el 30% de todos los casos de días de ausencia laboral.
El problema no suele ser que a los equipos de seguridad no les importe. El problema radica en que el estándar para medir el riesgo ergonómico es un evaluador capacitado con un portapapeles, una tabla de posturas y solo unos minutos de observación; un estándar que no fue diseñada para la velocidad, variabilidad y escala de una operación real de manejo de materiales. A continuación, presentamos siete razones por las que estas evaluaciones fallan y cómo un enfoque más rápido basado en video puede cambiar el panorama.
El manejo de materiales es dinámico: un trabajador levanta, gira, carga, baja y empuja con una carga y un ritmo en constante cambio. Una evaluación manual congela una "peor postura" representativa y la califica. Pero el riesgo reside en el movimiento completo: la aceleración de un giro, el alcance en la parte inferior de una tarima, la carga acumulada durante un turno. Calificar un solo cuadro ignora la mayor parte de lo que realmente lesiona a las personas.
La evaluación basada en video mide toda la tarea tal como sucede, cuadro por cuadro, por lo que la evaluación refleja el movimiento real en lugar de una instantánea elegida.
Las herramientas de observación como RULA y REBA dependen de que un humano estime los ángulos de las articulaciones a simple vista. Eso las hace vulnerables a la variabilidad entre evaluadores, una debilidad bien documentada de la evaluación basada en la observación (revisión sistemática IJERPH). Si le asigna la misma tarea a dos evaluadores, podría obtener dos niveles de riesgo distintos. Si se la da al mismo evaluador dos veces, los puntajes aún así podrían variar.
La visión computarizada aplica la misma lógica de calificación a cada video, eliminando las conjeturas sobre los ángulos de las articulaciones y produciendo resultados que no cambian según quién haya llevado a cabo esa evaluación.
Una evaluación manual cubre las tareas que un evaluador tiene tiempo de observar; frecuentemente solo unas cuantas tareas, de un solo turno, en un mismo día. Todo lo demás se queda sin medir. En instalaciones con cientos de tareas de manipulación distintas y equipos con esquemas rotativos, es una pequeña muestra que no representa a toda la operación, y es posible que las tareas de mayor riesgo nunca lleguen a ser analizadas.
Cuando una evaluación es solo un video de celular, cualquier persona en el piso puede capturar cualquier tarea, en cualquier turno, por lo que la cobertura se expande de una muestra a toda la operación.
Incluso cuando se aplican a la perfección, las herramientas estándar no coinciden entre sí. Un estudio de 2024 que comparó diez herramientas de evaluación ampliamente utilizadas (REBA, RULA, NIOSH, QEC, tablas de Snook, entre otras) en 21 tareas de manejo de materiales se encontró que las clasificaciones de riesgo eran “menos consistentes y, en algunos casos, contradictorias” para trabajos de exigencia moderada (Scientia Iranica, 2024). Investigaciones independientes muestran que el mismo nivel de acción REBA puede corresponder a cargas articulares reales muy diferentes (Scientific Reports, 2024). Los “resultados” pueden depender de qué tabla haya utilizado.
Una evaluación consistente basada en software le permite aplicar los mismos métodos validados (RULA, REBA, NIOSH) de la misma manera cada vez y comparar resultados entre tareas y sitios en igualdad de condiciones.
La mayoría de los métodos manuales dependen en gran medida de la postura, pero el riesgo de trastornos musculoesqueléticos (TME) en el manejo de materiales está determinado por algo más que los ángulos del cuerpo: la fuerza, repetición, duración, agarre y carga; todos en combinación. La Ecuación de Levantamiento del NIOSH registra la carga y frecuencia, pero solo para levantamientos con dos manos; no está diseñada para movimientos de empuje, jalar o carga (CDC/NIOSH). Si solo se basa en una tabla de posturas, dos levantamientos que parecen idénticos podrían conllevar riesgos reales muy diferentes. (Conozca más sobre por qué la postura por sí sola puede llevar a conclusiones erróneas.)
El análisis de video puede integrar el movimiento, repetición y contexto de la carga, en lugar de reducir una tarea de manejo compleja a una sola calificación postural.
Una evaluación manual realmente completa podría tomarle horas por tarea a un ergonomista experimentado. Si multiplica eso por docenas de estaciones de trabajo e instalaciones múltiples, el trabajo acumulado nunca termina. Es por esto que la mayoría de las tareas se evalúan rara vez, si es que se evalúan, y los diferentes sitios terminan usando diferentes personas, diferentes herramientas y diferentes criterios de juicio. No existe una base común para comparar ubicaciones o priorizar soluciones.
TuMeke puede completar evaluaciones hasta 20 veces más rápido que los métodos manuales, permitiendo que evaluar cada tarea en cada sitio bajo un estándar consistente sea una meta realista.
Una evaluación manual es un informe de un momento específico. Para cuando se redacta, es posible que la distribución haya cambiado, la mezcla de SKU se haya modificado y la recomendación ya haya quedado obsoleta. Peor aún, después de implementar una corrección, rara vez existe una forma rápida de volver a medir y confirmar que el riesgo realmente disminuyó, por lo que el efecto de las mejoras no se registra.
Gracias a que una evaluación por video toma solo unos minutos, puede volver a medirla después de cada cambio y tratar el riesgo ergonómico como algo que se monitorea continuamente, no como una auditoría anual.
La solución no es abandonar RULA, REBA o el NIOSH; esos métodos son sólidos y con buenas razones. La solución es dejar de depender de una entrada de datos lenta, subjetiva y basada en un solo momento para llevar a cabo una evaluación. Capturar tareas reales en video y calificarlas automáticamente brinda a los equipos de seguridad una cobertura más amplia, resultados consistentes y la velocidad necesaria para seguir el ritmo de una planta en constante cambio. Así es como se pasa de revisar unos pocos trabajos al azar a realmente ver el riesgo en toda la operación, lo cual siempre ha sido el objetivo principal de una evaluación ergonómica.
La Suite de Riesgos de TuMeke convierte un video de celular en una evaluación de riesgo ergonómico automatizada: sin adquirir dispositivos portátiles, ofreciendo una calificación al instante y con recomendaciones sobre las cuales los equipos de seguridad pueden actuar. Vea cómo funciona TuMeke en el manejo de materiales.